| Por: Karol Solís Mora |
La concepción es un proceso maravilloso, que Dios, amante de la vida, da a los seres humanos como un regalo. Un proceso que aún visto sólo con los ojos de la ciencia es majestuoso y que visto con los ojos de la fe, es aún más impresionante, ya que se convierte en un misterio visible del amor de Dios por la humanidad.
Solo viendo con esos ojos de fe las diferentes situaciones que giran a nuestro alrededor, se puede entender y comprender algunas posiciones que la Iglesia tiene, sin dejar de lado por supuesto que no se trata de caminar en una sociedad separada entres creyentes y no creyentes, sino más bien, de que estas diferencias de pensamiento fomenten lazos de comunión y asociación entre todos.
La fecundación in vitro (FIVET) es uno de esos temas que está sobre el tapete, y que ante su posible legalización, la fe católica, en defensa de la familia y de la vida humana, toma partida al manifestar su posición.
Esta técnica manipula las dos células fundamentales de la vida humana, el óvulo femenino y el espermatozoide masculino. Después toma los embriones ya fecundados, y se transfieren al útero, donde si al menos uno de ellos prende, comenzará un embarazo normal; y es justamente en esa manipulación donde está el nudo que genera la polémica.
No es que la entidad eclesial vaya en contra de los procesos científicos, ya que según datos comprobados no se necesita de la fe para reconocer que el embrión es ya una vida humana, basta observar una ecografía para saber que no es un conglomerado de células, ni una entidad biológica, sino un ser.
En la FIVET se da un gran desperdicio de embriones, o sea, de vidas humanas, que no son respetadas, por el contrario, son frustradas por la mano que debería defender ante todo el principio más leal y sublime que todos tenemos: el derecho a la vida desde la concepción, un derecho que defiende también la Constitución Política de Costa Rica.
Es por esta razón que la Iglesia se opone a esta situación, que atenta contra la defensa de la vida humana y que se encuentra muy lejos de ser sólo un tema de interés religioso, puesto que la misma Corte Interamericana de Derechos Humanos aboga por este principio.
Si se excluye a Dios de todos los referentes de la vida, quedará solo una figura deforme de aquellas cosas que podrían interesar a las sociedades, pues se perderá el punto y eje central que da plenitud al ser humano.
En una falsa idea de la libertad que se globaliza, el hombre se considera absoluto, no dependiente de alguna fuerza externa, sino más bien dueño y señor de la vida y de la muerte.
Dios mismo en su infinito amor por los hombres, les da la capacidad, inteligencia y sabiduría de crear, de cuidar un mundo dado como un presente especial. El mismo Señor de la vida, del que a veces algunos desean independizarse, es el mismo que da un voto de confianza a la humanidad para cuidar todo lo creado por su mano.
Es casi imposible prescindir de los servicios de Dios, para olvidar lo que conviene, pues siendo Él, Padre y Creador de todas las cosas, incluso de nosotros mismos, tiene en sus manos amorosas el profundo deseo de seguir viendo al ser humano como la máxima expresión de su arquitectura preciosa.
La vida es un don de Dios, un reflejo suyo en la tierra, ya que somos, todos, independientemente de si creamos o no, imagen y semejanza del Padre Celestial.
Hay en el Salmo 139 un hermoso pasaje que recuerda a los seres vivos desde cuando existen;”tus ojos vieron mis miembros aún incompletos en el vientre, todos estaban escritos en tu libro; contados estaban mis días, antes que llegase el primero”.
Si Dios pensó en el ser humano incluso antes de que existiera,no se puede dejar de lado, nos guste o no, que dependemos de su mano y que apesar del descubrimiento de técnicas científicas que pueden ayudar al hombre, no se pueden consideradar absolutas, pues sólo el Señor debe guiar los principios de cada ser humano.
Muy buen artículo, la vida humana tiene un valor fundamental y no es para estar jugando con ella como si de animalitos se tratara.
ResponderEliminarQue mal que la presión por aprobarlo sea por el SIMPLE TEMOR de ser “castigados” por organismos internaciones, peores castigos sufrieron los cristianos de los primeros siglos al defender la verdad que creían en Cristo.
Excelente reseña.Es parte de ese deseo de sentirse dueños absolutos y dioses de su propia voluntad sin aceptar nuestra condicion de hijos un padre que nos ama,la vida es como la misma creacion reflejo mas grande del amor de Dios,y definitivamente no podemos aceptar como vida condicion de cristianos esa manipulacion de la vida humana.
ResponderEliminarMuchas gracias por sus comentarios!
ResponderEliminarEl pasado 25 de marzo se celebró el "Día Internacional de la Vida" y al leer este mensaje se provoca inevitablemente una especial reflexión sobre el debate del comienzo de la vida, y la defensa por los derechos de ese ser humano... la entereza y el conocimiento de la perspectiva católica debe de estar presente para asumir protagonismo en nuestra responsabilidad como ciudadanos y creyentes...
ResponderEliminarCreo que el único que tiene derecho a dar vida y enviarla a un matrimonio, o persona que desea tener hijos solo Dios, y Èl sabrá porque no se los envían a las personas que por más que luchen no lo logran, también creo que nuestro país no tiene la formación ni el local que se necesita para almacenar los óvulos fecundados.....
ResponderEliminarLa vida se respeta!!!! El único dueño de la vida es un solo Dios, quién somos nosotros para hacer y deshacer una vida inocente, como creyentes debemos de actuar no permitir esos asinatos silenciosos, una vez mas Los Inocentes pagan los platos rotos. No permitamos. Respetemos las Vidas!!!!!
ResponderEliminarme encanto el articulo creo q nos deja muy en claro lo q realmente pasa en la fecundación in vitro y nos demuestra q él único q tiene derecho a darnos la vida es dios.
ResponderEliminarEste es un buen artículo, ya que la vida humana se debe valorar en todas sus etapas de desarrollo. Acaso eres otra persona diferente a la que eras a los cinco años, o alguien diferente a la que fuiste a los 3 meses de nacida. Se trata de la misma persona,sólo que con características secundarias diferentes. El núcleo central del ser persona con valor y dignidad no está determinado por tu coeficiente intelectual o por tu capacidad de respuesta al ambiente. Se trata de algo más profundo, se trata del ser mismo, inmutable e inalterable del ser humano que se empieza a gestar desde la unión de un óvulo y un espermatozoide. Eres lo que eras al día de TU concepción.
ResponderEliminarNo se trata de negar la maternidad o paternidad, sino de salvaguardar la vida de un SER HUMANO.